COMENTARIO LITERARIO FORTUNATA Y JACINTA, BENITO PÉREZ GALDÓS

Queridos alumnos,

en esta entrada os pretendo mostrar cómo realizar un comentario literario sobre el Realismo español, concretamente de la obra Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós.

Espero que os sirva de ayuda. ¡Ánimo!

Ana Belén.

Al pasar junto a la puerta de una de las habitaciones del entresuelo, Juanito la vio abierta y, lo que es natural, miró hacia dentro, pues todos los accidentes de aquel recinto despertaban en sumo grado su curiosidad. Pensó no ver nada y vio algo que de pronto le impresionó, una mujer bonita, joven, alta… Parecía estar en acecho, movida de una curiosidad semejante a la de Santa Cruz, deseando saber quién demonios subía a tales horas por aquella endiablada escalera. La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros, y en el momento de ver al Delfín (1), se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural. 
Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella. 
–¿Vive aquí –le preguntó– el señor de Estupiñá? 
–¿Don Plácido?… en lo más último de arriba –contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera. 
Y Juanito pensó: «Tú sales para que te vea el pie. Buena bota»… Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón (2) encarnado y que se la llevaba a la boca. La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo menos de decir: 
–¿Qué come usted, criatura? 
–¿No lo ve usted? –replicó mostrándoselo–. Un huevo. 
–¡Un huevo crudo! 
Con mucho donaire, la muchacha se llevó a la boca por segunda vez el huevo roto y se atizó otro sorbo. 
–No sé cómo puede usted comer esas babas crudas –dijo Santa Cruz, no hallando mejor modo de trabar conversación. 
–Mejor que guisadas. ¿Quiere usted? –replicó ella ofreciendo al Delfín lo que en el cascarón quedaba. 
Por entre los dedos de la chica se escurrían aquellas babas gelatinosas y transparentes. Tuvo tentaciones Juanito de aceptar la oferta; pero no: le repugnaban los huevos crudos. 
–No, gracias. 
Ella entonces se lo acabó de sorber, y arrojó el cascarón, que fue a estrellarse contra la pared del tramo inferior. Estaba limpiándose los dedos con el pañuelo, y Juanito discurriendo por dónde pegaría la hebra, cuando sonó abajo una voz terrible que dijo: 
–¡Fortunaaá! 
Entonces la chica se inclinó en el pasamanos y soltó un yia voy con chillido tan penetrante que Juanito creyó se le desgarraba el tímpano. El yia principalmente sonó como la vibración agudísima de una hoja de acero al deslizarse sobre otra. Y al soltar aquel sonido, digno canto de tal ave, la moza se arrojó con tanta presteza por las escaleras abajo, que parecía rodar por ellas.

 Delfín: primogénito del rey de Francia; Galdós se refiere así al heredero de los Santa Cruz.
Mitón: guante de punto que deja los dedos al descubierto.

  1. Introducción

En el siglo XIX se dan dos movimientos literarios aparentemente opuestos entre sí.

En la primera mitad de siglo se desarrolla el Romanticismo, movimiento caracterizado por la evasión y la imaginación de los autores. Frente a él surgirá en la segunda mitad del XIX el Realismo, el cual dejará de lado los lugares exóticos y lejanos para tomar un contacto directo con la realidad del momento. Los autores ahora buscan llevar a cabo una descripción minuciosa y objetiva de la sociedad del momento, tanto con sus virtudes como con sus defectos.

Este fragmento se inserta dentro del Realismo. Esta época se caracterizará por el empleo de nuevas técnicas de observación y descripción. Se busca ofrecer la misma visión que se captaría con una cámara fotográfica.

Los personajes cobran una importancia vital. Ahora los autores les prestarán especial interés y mostrarán una gran diversidad de matices. Al tener tanta importancia la rigurosa observación, se realizará una minuciosa descripción de estos.

Los temas se relacionan con la sociedad del momento, es decir, con todo aquello que permita hacer una denuncia del entorno en el que se vive.

En cuanto al estilo que emplean este se caracterizará por la naturalidad y por la escasez de recursos estilísticos. Se hará uso del diálogo y del estilo directo, cuando se reproducen las palabras literales de los personajes. Por ello, al mostrar los ambientes sociales, se emplearán coloquialismos e incluso vulgarismos.

El uso del narrador omnisciente es uno de sus rasgos característicos, ya que este conocerá a la perfección los pensamientos y sensaciones de los personajes.

Este fragmento pertenece a la novela Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós, autor que, junto con Leopoldo Alas “Clarín”, son los máximos representantes del Realismo español.

  1. Contenido.

Este fragmento narra la primera vez que Juanito Santa Cruz y Fortunata se ven y hablan, en la puerta de la casa de la mujer. El tema por tanto podría ser “primer encuentro”.

En cuanto a las partes en las que se puede dividir el texto encontramos:

  • Una primera parte en la que el narrador sitúa al lector en las calles de Madrid. El personaje Juanito pasea y ve a una mujer muy guapa que se asoma a una puerta.
  • La segunda parte pertenece ya al diálogo de los personajes. Juanito y Fortunata hablan por primera vez. El protagonista le pregunta por un vecino para romper el hielo y este observa que la muchacha se está comiendo un huevo crudo. Mantienen una conversación sobre ese tema.
  • La tercera y última parte es cuando una voz llama a Fortunata y esta baja corriendo por las escaleras.
  1. Expresión.

El autor emplea un lenguaje culto en las palabras del narrador y de Juanito, pero a su vez intenta plasmar las clases bajas de la sociedad madrileña de la época con el lenguaje coloquial de Fortunata, como puede verse en la expresión “en lo más último de arriba”, refiriéndose al piso más alto del edificio.

El texto está formado por un párrafo en el que se combina la narración, la descripción y el diálogo.

Dentro de la narración, el autor hace uso del narrador omnisciente en tercera persona. Es aquel que conoce absolutamente todo de los personajes, incluso sus pensamientos, como se observa en “Tú sales para que te vea el pie. Buena bota”.

 Los personajes que aparecen son dos de los protagonistas. Por un lado Juanito Santa Cruz, caracterizado como Delfín, como hombre de clase alta y con recursos, frente a Fortunata, mujer guapa pero de clase baja como bien puede observarse en su forma de hablar, de moverse y concretamente, en su forma de alimentarse, al señalar que se come los huevos crudos desde el mismo cascarón y acto seguido los tira a la calle, al suelo.

El narrador sitúa la trama en el Madrid en la época, mitad del siglo XIX. Los sabemos ya que define a Fortunata como una de las madrileñas del pueblo. Es decir, es de Madrid, pero de clase baja: “ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón”. Esto vuelve a realzar el carácter realista del fragmento, lejos de historias exóticas.

En cuanto al uso de descripción, se observa cómo Galdós caracteriza a la perfección a la Fortunata. El narrador señala que es una mujer “bonita, joven, alta (…) tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros (además de estar) bien calzada”. Además de caracterizarla físicamente, también caracteriza el grito que emplea al contestar la llamada que viene de abajo: “sonó como la vibración agudísima de una hoja de acero al deslizarse sobre otra”. Lo que sirve, una vez más, para describir los ambientes de la época de forma objetiva.

Finalmente, el autor emplea el diálogo entre los personajes, es decir, es estilo directo, mediante el cual plasma las palabras de los personajes fielmente. Sirve para caracterizarlos minuciosamente.

  1. Conclusión

Por todo lo comentado, se puede concluir con que el texto es un fragmento representativo del movimiento Realista del siglo XIX.

Galdós emplea a la perfección la descripción de ambientes y personajes, así como un análisis exhaustivo de los personajes, que plasman la sociedad española de la segunda mitad de siglo. Todo esto es posible mediante el empleo de un lenguaje muy elaborado, aunque sencillo y natural, y gracias a la maestría del narrador omnisciente capaz de controlar todos los hilos de la trama argumental.

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